Academia Náutica Pailabot

11 septiembre, 2018

Pocos barcos tienen un diseño eterno, más allá de su año de construcción, del concepto que impulsó su nacimiento, más allá de su dueño o creador. El Wally 118 es uno de ellos.

Vio la luz en 2002, de la mano de Luca Bassani, el fundador de la empresa con sede en Monaco que da nombre al barco, Wally.

Su impacto revolucionó la industria de los super yates, pasando por las manos de ilustres propietarios como Juan Carlos I, Rey de España, y apareciendo en la película La Isla, protagonizada por Ewan McGregor y Scarlett Johansson.

Tiene un tamaño de 118 pies, (como su nombre indica), una potencia de 16,800 caballos, y una velocidad crucero de 60 nudos, con una reserva de 450 millas a velocidad máxima.

El interior mantiene el concepto de la sencillez y la elegancia, extendiendo la madera exterior hacia su sala principal.

Los camarotes tienen un estilo minimalista, con tonos claros, y luminosidad.

Los baños continúan con la simplicidad, el blanco se une a la madera recordando a un Spa, con tragaluces sobre la ducha para aportar luz al interior.

La cocina contrasta colores oscuros con materiales plateados.

Cuando la noche se extiende sobre la cubierta, el Wally 118 responde con un complejo juego de luces que nada envidia al atardecer.

Y, observado desde el cielo, nos crea una sensación de nostalgia frente a algo que aún no hemos tenido el placer de conocer, el futuro…