Academia Náutica Pailabot

21 noviembre, 2018

“En la mar, acude presto al rescate de otro barco en peligro”.

LA GALERNA DEL CANTÁBRICO

¡No lo hay como un día de pesca para relajarte y olvidar los problemas!. Al menos eso pensaba yo aquella mañana de primavera sin viento y cielo despejado, pero ocurrió que a eso del mediodía se cubrió de nubes hasta alcanzar las ocho octas y aparecieron rachas de viento fresco a frescachón hasta alcanzar los treinta nudos.

– Joel, ¡esto no me gusta!, vamos a recoger los aparejos, levar el ancla y buscar abrigo en puerto, creo que se avecina una galerna del Cantábrico.

– Mi capitán, ese nombre me recuerda a un futbolista de la época dorada del Real Madrid, llamado Paco Gento, para mí el extremo más rápido y desequilibrante del siglo pasado. Era un chico de Guarnizo, un pueblecito de Cantabria, cerca de Santander.

– ¡Toma la bota de vino y echa un trago, pero eso de las copas de Europa del Real Madrid fue hace mucho tiempo, ahora tenemos al Barsa y su pequeña galerna llamada Leo Mesi!.

– ¿Porqué le llamaban a Gento “la Galerna del Cantábrico”?.

– Por su explosión, rapidez y fuerza.

– ¡Pues eso mismo nos espera hoy con este tiempo, el cielo está negro y puede ser muy peligroso, ¡date prisa, leva el ancla de una vez!.

– A la orden mi capitán ….. pero ¿Qué es una Galerna?.

– Yo te lo explico pero no dejes de trabajar.

– En días apacibles y calurosos, como ocurre esta mañana, aparece un viento muy violento que cambia de dirección e intensidad soplando a más de cien kilómetros por hora, lo que llamamos un contraste. El cielo se oscurece y la temperatura desciende unos doce grados y baja bruscamente la presión atmosférica. La humedad relativa del aire se aproxima al 100 % hasta alcanzar el punto de rocío, la mar se convierte en montañosa y aparecen fuertes lluvias.

– ¿Capitán le ha pillado alguna Galerna en navegación de altura
– No es mi caso, pero Antonio, un buen amigo murió a consecuencia de una Galerna. Su barco, el Polaris, se hundió frente a las costas de San Vicente de la Barquera. Ya sabes que en el norte cuando la mar se enfada de verdad, es muy difícil sobrevivir.

– ¡San Vicente de la Barquera, el pueblo pesquero del cantante David Bustamante!, conozco la zona, pero….¿cómo era el Polaris?

– Era una canoa de pesca de bajura de ocho metros y medio de eslora, construida en madera. La quilla, roda, branque, codaste y cuadernas eran de roble y el forro de pino norte. Llevaba una vela Mesana además de un pequeño motor interior diesel de cincuenta caballos.

– ¿Y no pudieron evitar el temporal?. …..¿porqué salieron ese día a pescar?.

– Eso mismo pueden decir de nosotros sino llegamos a tiempo a puerto, la Galerna se presenta de improviso al paso de un frente frío. Ya Don José María de Pereda en su novela “Sotileza” relata la Galerna del 20 de abril de 1.878 en la que murieron 322 personas, (132 cántabros y 190 vascos).

– ¿Son muy frecuentes?.

– Ahora debes poner la amura a la mar y tratar de ganar la bocana del puerto a poca velocidad procurando no atravesar el barco a la mar.

– Pero…¿son frecuentes, capitán?

– Normalmente se producen tres o cuatro veces al año y son muy imprevisibles pues aún hoy los meteorólogos no se explican el porqué de las mismas. La galerna más famosa se produce en 1941 y avivó las llamas del incendio de Santander dejando arrasado todo el casco histórico.

– Cuénteme como fue lo de su amigo Antonio.

– Su compañero, Pepe el percebero (otro lobo de mar), salvó la vida casi de milagro. Ambos resistieron cuatro días flotando encima de los restos del naufragio. (El Polaris era un barco de madera propulsado por un motor Ditter, diesel de dos tiempos, refrigerado por un circuito abierto de agua salada).

El relato de aquellos cuatro días y cuatro noches que Pepe me describió en el hospital Marqués de Valdecilla, con todos los detalles, siempre lo llevo en mi mente.
-“Alex, ha sido terrible, el barco se hundió enseguida dejando a flote solamente el techo de la cabina, el tambucho y la parte de cubierta de proa. No nos dio tiempo a nada y menos, la mar estaba muy dura.

– “Nuestras ropas estaban totalmente caladas, teníamos mucho frío, soplaba el viento “Gallego” (NW, noroeste) de fuerza seis, llovía continuamente y la visibilidad era muy pobre”.

-“Pero las horas fueron pasando y nadie nos avistó. En algunos momentos me parecía divisar la costa entre la lluvia, a lo lejos. Al constatar que no recibiríamos ayuda inmediata, nos empezamos a preocupar por la supervivencia”.

-¿No visteis otros barcos?

– “Durante la mañana del segundo día escuchamos el ruido de un barco que por el sonido de su motor debía de ser de mucho desplazamiento, pero debido a la poca visibilidad, solamente distinguíamos su silueta a dos o tres millas de distancia. Agitamos el bichero y gritamos con todas nuestras fuerzas para pedir socorro. Por desgracia no nos vieron y tanto su silueta como el sonido de su máquina se fueron debilitando hasta desaparecer por completo”.

“Las condiciones meteorológicas estaban mejorando pero nuestras condiciones físicas y anímicas estaban muy deterioradas. Antonio me contó lo mucho que quería a sus hijos. Ambos juramos que si sobrevivíamos no navegaríamos jamás”.

“Al atardecer del cuarto día, la visibilidad era mucho mejor y hacia mediodía fuimos avistados por una pareja de arrastreros que faenaban a cuatro millas de distancia. Con las pocas fuerzas que nos quedaban agitamos el bichero con la camisa, se aproximaron en un bote de remos y varios pescadores nos rescataron cuando ya estábamos completamente exhaustos”.
“ Antonio no pudo superar las complicaciones causadas por la hipotermia, afortunadamente yo tuve más suerte. ¡Lo cierto es que ninguno de los dos hubiéramos cumplido la promesa que nos hicimos de no volver a la mar!”.

– Recuerdo a su familia llorando desconsoladamente durante el funeral y el dolor e impotencia de todos los marineros y pescadores del “Barrio Pesquero” y de “Puertochico”.

– También recuerdo las palabras de Don Alberto, el cura del Barrio Pesquero, resaltando las virtudes de las gentes del mar, sus sufrimientos, la dureza de su oficio. “¡Todos los pescadores tienen la Gloria ganada!”. ¡Cuantas vidas se ha llevado la mar estos últimos años!.

– Lo curioso es que tres meses después Pepe el percebero ya estaba de nuevo en la mar. En aquellos años había que trabajar duro para sobrevivir y la pesca era su profesión.

¡Qué tendrá la mar para atraer a los hombres con tanta fuerza!.

Es como una droga, te atrapa y ya no puedes vivir lejos de una costa, la mar es la vida. …..y a veces también es la muerte.

Afortunadamente ya estamos dentro del puerto, llamaré por el canal nueve de VHF al club náutico para que nos manden un marinero que nos ayude a amarrar el barco, puesto que hace mucho viento y habrá que poner largos, springs, traveses y coderas. ¡Hoy tenemos que amarrar el barco muy bien!

Capitán, poniendo todo en la balanza quisiera vivir siempre vinculado a la mar. Las satisfacciones compensan de largo los malos ratos.

Joel, nunca debes olvidar la experiencia de hoy, pero no se la cuentes a tu mujer porque creo que te prohibiría navegar.

Se lo contaré descafeinado, la diré que estábamos muy cerca del puerto y que arribamos cuando empezó a soplar una suave brisa y el cielo se oscureció y Capitán…… de lo del pobre Antonio, nothing de nothing.

– Buen chico, ¡tomemos unas birras en la taberna del puerto!

¡Mejor un par de chupitos de orujo para pasar el susto!

(“Pescadoooooor, en la mar está tu vida……allí tienes tu faena”)

Captain Marc